ETFs: ¿Qué son y cómo diversifican tu cartera?

¿Buscas diversificar tus inversiones de forma inteligente? Aprende qué son los ETFs, cómo funcionan y por qué son una herramienta ideal para construir tu futuro financiero.

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Si tienes la meta de construir un patrimonio, seguramente has oído hablar de los ETFs (Exchange-Traded Funds) como una opción para invertir. El mundo de las inversiones puede parecer un laberinto, lleno de términos complejos y alternativas que generan más dudas que certezas, pero no tiene por qué ser así.

De hecho, tomar el control de tu futuro financiero es más accesible de lo que imaginas, sobre todo cuando descubres las herramientas adecuadas para empezar con el pie derecho.

Precisamente por eso, los ETFs se han convertido en la alternativa predilecta para millones de personas. Estos instrumentos simplifican enormemente la tarea de diversificar tus inversiones, ya que en lugar de tener que elegir acciones o bonos uno por uno, te permiten acceder a una canasta variada de activos con una sola transacción. Por consiguiente, combinan la simplicidad con una estrategia de inversión probada y sólida. A lo largo de este artículo, desglosaremos todo lo que necesitas saber sobre ellos.

Persona de negocios señalando la palabra ETFs en una pantalla, simbolizando el acceso directo y la selección de fondos cotizados para una cartera de inversión moderna.

Desglosando el misterio: ¿Qué son los ETFs?

Para empezar, es fundamental que entiendas el concepto sin rodeos ni tecnicismos abrumadores. Aunque su nombre suene imponente, la idea detrás de un ETF es sorprendentemente sencilla y poderosa.

Imagina que vas al supermercado con la intención de preparar una ensalada muy completa. En lugar de comprar lechuga, tomates, pepinos, zanahorias y aderezo por separado, encuentras un paquete que ya contiene todos esos ingredientes listos para mezclar. Un ETF funciona de manera muy similar.

En esencia, un ETF es un fondo de inversión que agrupa una gran variedad de activos, como acciones de empresas, bonos de gobiernos o corporaciones, e incluso materias primas como el oro o el petróleo. Al comprar una sola participación (una «acción») de un ETF, estás comprando, en realidad, una pequeña porción de todos los activos que componen esa canasta.

Por ejemplo, un ETF que sigue al índice S&P 500 (uno de los más famosos) contiene acciones de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. Así, con una sola compra, te conviertes en microdueño de gigantes como Apple, Microsoft, Amazon y muchas más. Esta es la forma más directa de lograr una diversificación instantánea.

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¿Cómo funcionan los ETFs en la práctica?

Ahora que tienes la idea general, profundicemos un poco más. Los ETFs cotizan en las bolsas de valores, exactamente igual que las acciones de una empresa individual como Coca-Cola o Tesla. Esto significa que puedes comprarlos y venderlos en cualquier momento durante el horario de mercado a través de una cuenta de corretaje (o brokerage account).

Su precio fluctúa a lo largo del día según la oferta y la demanda, lo que te da una gran flexibilidad. La mayoría de los ETFs son «pasivos», lo que quiere decir que su objetivo no es «ganarle» al mercado, sino replicar el comportamiento de un índice de referencia específico. Si el índice S&P 500 sube un 1%, el ETF que lo sigue también subirá aproximadamente un 1%.

Este enfoque pasivo es una de las razones por las que sus costos suelen ser muy bajos, un punto clave que analizaremos más adelante.

La magia de la diversificación: ¿Por qué es tan importante?

Seguramente has escuchado el viejo dicho: «No pongas todos los huevos en la misma canasta». En el mundo de las inversiones, esta frase es una regla de oro y se conoce como diversificación. Los ETFs son, quizás, la herramienta más eficaz para aplicarla.

Invertir todo tu dinero en una sola acción es arriesgado. Si a esa empresa le va mal, toda tu inversión sufre. La diversificación consiste en repartir tu dinero entre muchos activos diferentes. De esta manera, si a uno le va mal, es probable que a otros les vaya bien, equilibrando el resultado final y reduciendo tu riesgo general.

Piensa en un equipo de fútbol. Si dependes de un solo jugador estrella para marcar todos los goles, el día que ese jugador se lesione o tenga un mal partido, tu equipo probablemente perderá. Un equipo diversificado tiene buenos defensas, mediocampistas y varios delanteros capaces de anotar. Las inversiones funcionan igual: necesitas un equipo de activos que trabajen juntos.

Cómo los ETFs hacen la diversificación automática y accesible

Aquí es donde los ETFs brillan con luz propia. Intentar construir una cartera diversificada por tu cuenta comprando acciones individuales sería una tarea titánica. Para replicar el S&P 500, por ejemplo, tendrías que comprar acciones de 500 empresas distintas, lo que implicaría cientos de transacciones y un capital inicial enorme.

Con un ETF, logras el mismo objetivo con una sola compra. Al adquirir una participación de un ETF como el VOO (Vanguard S&P 500 ETF), automáticamente estás invirtiendo en esas 500 empresas. Tu riesgo ya no depende del éxito de una sola compañía, sino del desempeño general de la economía estadounidense.

Esto no solo simplifica el proceso, sino que democratiza el acceso a estrategias de inversión que antes estaban reservadas para los grandes capitales.

Tipos de ETFs: Un universo de opciones para cada inversionista

El mundo de los ETFs es vasto y variado. No existe un «mejor» ETF para todos, sino que hay diferentes tipos diseñados para distintos objetivos y perfiles de riesgo. Conocer las categorías principales te ayudará a construir una cartera que se alinee con tus metas.

ETFs de renta variable (acciones)

Son los más comunes y populares. Invierten en acciones de empresas y son ideales para quienes buscan crecimiento a largo plazo y están dispuestos a asumir un mayor nivel de riesgo.

  • ETFs de índices amplios: Son el punto de partida perfecto. Siguen a los principales índices del mercado, ofreciendo una diversificación máxima.
    • Ejemplos: ETFs que replican el S&P 500 (tickers: VOO, IVV, SPY) o el mercado total de EE. UU. (ticker: VTI).
  • ETFs sectoriales: Se enfocan en industrias específicas de la economía. Son útiles si crees que un sector en particular (como la tecnología o la salud) tendrá un buen desempeño.
    • Ejemplos: ETFs de tecnología (ticker: XLK), salud (ticker: XLV), o finanzas (ticker: XLF).
  • ETFs internacionales: Permiten diversificar inversiones geográficamente, invirtiendo en empresas fuera de Estados Unidos.
    • Ejemplos: ETFs de mercados desarrollados (ticker: VEA) o de mercados emergentes (ticker: VWO).

ETFs de renta fija (bonos)

Estos ETFs invierten en bonos, que son esencialmente préstamos a gobiernos o empresas. Generalmente, son menos volátiles que las acciones y pueden proporcionar ingresos regulares a través del pago de intereses. Son una pieza clave para carteras más conservadoras o para equilibrar el riesgo de las acciones.

  • ETFs de bonos del Tesoro de EE. UU.: Invierten en deuda del gobierno estadounidense, considerada una de las inversiones más seguras del mundo.
    • Ejemplos: ETFs de bonos a corto plazo (ticker: SHY) o a largo plazo (ticker: TLT).
  • ETFs de bonos corporativos: Invierten en deuda emitida por empresas. Ofrecen un rendimiento mayor que los bonos del tesoro, pero con un poco más de riesgo.
    • Ejemplos: ETFs de bonos corporativos de alta calidad (ticker: LQD) o de alto rendimiento (ticker: HYG).

ETFs de materias primas (commodities)

Estos fondos permiten invertir en materias primas sin tener que comprarlas físicamente. Siguen el precio de recursos como el oro, la plata, el petróleo o productos agrícolas. Muchos inversores los utilizan para protegerse contra la inflación.

  • Ejemplos: ETFs de oro (ticker: GLD) o de petróleo (ticker: USO).

Otros tipos de ETFs especializados

Además de los anteriores, existen ETFs temáticos que se centran en tendencias específicas, como la inteligencia artificial, las energías limpias o los videojuegos. También hay ETFs de bienes raíces (REITs) y ETFs que se enfocan en empresas que pagan altos dividendos, ideales para generar ingresos pasivos.

Tabla comparativa de tipos de ETFs

Para ayudarte a visualizar mejor estas opciones y a decidir cuál se alinea con tus objetivos, hemos preparado la siguiente tabla comparativa. Aquí podrás ver de un vistazo las características clave de cada tipo de ETF.

Tipo de ETF¿En qué invierte principalmente?Objetivo principalNivel de riesgo (general)Ideal para…Ejemplos (tickers)
Renta variable (índices amplios)En una canasta muy grande de acciones (ej. todo el mercado de EE. UU.).Crecimiento a largo plazo y máxima diversificación.Medio / AltoSer la base de una cartera de inversión o para principiantes.VOO, IVV, VTI
Renta variable (sectoriales)Acciones de empresas de una sola industria (ej. tecnología, salud).Apostar por el crecimiento de un sector específico.AltoInversionistas que quieren una exposición concentrada en una industria.XLK, XLV, XLF
Renta variable (internacionales)Acciones de empresas fuera de Estados Unidos.Diversificación geográfica y capturar el crecimiento global.Medio / AltoReducir la dependencia del mercado local y añadir exposición global.VEA, VWO, IXUS
Renta fija (bonos del tesoro)Deuda emitida por el gobierno de EE. UU.Seguridad, preservación de capital e ingresos estables.BajoInversionistas muy conservadores o para equilibrar el riesgo de las acciones.SHY, TLT
Renta fija (bonos corporativos)Deuda emitida por empresas.Generar ingresos más altos que los bonos del gobierno.Bajo / MedioQuienes buscan un mayor rendimiento en renta fija asumiendo un riesgo moderado.LQD, HYG
Materias primas (commodities)Recursos físicos como oro, petróleo o plata.Protegerse contra la inflación o especular sobre el precio de los recursos.AltoDiversificar más allá de los mercados de acciones y bonos tradicionales.GLD, USO
Especializados (temáticos, REITs, etc.)Tendencias (IA), bienes raíces, empresas con altos dividendos.Capitalizar nichos de mercado o generar un flujo de ingresos pasivos.Variable (de Medio a Muy Alto)Inversionistas que buscan una estrategia muy específica y enfocada.BOTZ, VNQ, VYM

Ventajas clave de invertir en ETFs

Ya hemos mencionado varias ventajas, pero vale la pena resumirlas y destacarlas. Estas características son las que han catapultado a los ETFs a la fama mundial.

  • Bajos costos: La mayoría de los ETFs, especialmente los pasivos, tienen comisiones de administración (conocidas como expense ratio) muy bajas. Mientras que un fondo mutuo tradicional puede cobrarte un 1% o más al año, no es raro encontrar ETFs con costos del 0.10% o incluso menos. A largo plazo, esta diferencia puede significar miles de dólares más en tu bolsillo.
  • Transparencia: A diferencia de muchos fondos mutuos, los ETFs están obligados a publicar su cartera de activos diariamente. Esto significa que siempre sabes exactamente en qué estás invirtiendo tu dinero.
  • Flexibilidad y liquidez: Como se negocian en bolsa, puedes comprar y vender tus ETFs en cualquier momento del día hábil, al precio de mercado. Esto te da un control y una flexibilidad que los fondos mutuos (que solo se valoran una vez al día) no ofrecen.
  • Eficiencia fiscal: En Estados Unidos, la estructura de los ETFs generalmente los hace más eficientes fiscalmente que los fondos mutuos. Tienden a generar menos distribuciones de ganancias de capital imponibles, lo que significa que, potencialmente, pagarás menos impuestos año tras año.
  • Accesibilidad: No necesitas ser millonario para empezar. El capital mínimo es simplemente el precio de una sola participación del ETF que elijas, que puede ir desde menos de $50 hasta unos pocos cientos de dólares. Además, muchos brokers ya ofrecen la posibilidad de comprar «acciones fraccionadas», permitiéndote invertir con tan solo $1.

¿Son los ETFs para ti? Consideraciones y posibles desventajas

Hasta ahora, hemos pintado un panorama muy positivo sobre los ETFs, ¡y con toda razón! Sus beneficios en cuanto a diversificación, costos y accesibilidad son innegables. Ahora bien, como en cualquier decisión financiera, es crucial aplicar el principio de que no todo lo que brilla es oro.

Aunque los ETFs son una herramienta fantástica y revolucionaria para la mayoría, es fundamental tener una visión equilibrada y conocer también sus posibles inconvenientes. Entender estos puntos no es para desanimarte, sino para convertirte en un inversionista más informado y seguro, capaz de navegar el mercado con mayor confianza.

Costos de transacción (comisiones de corretaje)

Dado que los ETFs se compran y venden como acciones, tu broker podría cobrarte una comisión por cada transacción. Sin embargo, la buena noticia es que la competencia ha llevado a que la mayoría de los grandes brokers en EE. UU. (como Fidelity, Charles Schwab y Vanguard) ofrezcan operaciones sin comisión para una amplia gama de ETFs.

Diferencial de compra-venta (bid-ask spread)

Este es un costo «oculto» en casi todas las transacciones bursátiles. Es la pequeña diferencia entre el precio al que puedes comprar un activo (ask) y el precio al que puedes venderlo (bid). En los ETFs más populares y líquidos, este diferencial es minúsculo y casi insignificante. No obstante, en ETFs más exóticos o con poco volumen de negociación, puede ser más amplio.

El riesgo del mercado no desaparece

Es crucial entender esto: la diversificación ayuda a gestionar el riesgo, no a eliminarlo. Un ETF que sigue al mercado de acciones bajará si el mercado en general baja. Los ETFs no son una fórmula mágica para evitar pérdidas; son una herramienta para asegurar que tu rendimiento refleje el del mercado que sigues, en lugar de depender de la suerte de unas pocas empresas.

Precisamente por eso, una estrategia inteligente a menudo implica combinar diferentes tipos de activos. Si te interesa explorar cómo complementar tu cartera con opciones de menor volatilidad, te invitamos a descubrir otras inversiones seguras para proteger tu dinero en EE. UU..

Guía práctica: Cómo empezar a invertir en ETFs en Estados Unidos

¿Te sientes listo para dar el primer paso? El proceso es más sencillo de lo que crees. A continuación, te guiamos a través de las etapas fundamentales para que realices tu primera inversión en ETFs de manera segura y confiada.

Paso 1: Define tus objetivos financieros y tolerancia al riesgo

Antes de invertir un solo dólar, es crucial que te tomes un momento para reflexionar. Pregúntate: ¿Para qué estoy ahorrando? ¿Es para la jubilación dentro de 30 años? ¿Para el pago inicial de una casa en 5 años? ¿O para un viaje el próximo año?

Tu horizonte temporal es clave, ya que definirá el tipo de riesgo que puedes asumir. Por regla general, a mayor plazo, mayor capacidad tienes para invertir en activos de crecimiento como los ETFs de acciones.

Paso 2: Abre una cuenta de corretaje (brokerage account)

Esta cuenta será tu portal al mundo de las inversiones. En Estados Unidos, como residente (incluso con ciertos tipos de visa), puedes abrir una cuenta en brokers muy reconocidos como Fidelity, Charles Schwab o Vanguard, así como en plataformas más nuevas como E*TRADE, Robinhood o M1 Finance.

El proceso de apertura es completamente online y, por lo general, solo necesitarás tu información personal y tu número de Seguro Social o ITIN.

Paso 3: Deposita fondos en tu cuenta

Una vez que tu cuenta de corretaje esté aprobada, el siguiente paso es transferirle dinero para poder invertir. La forma más común y sencilla es vincular tu cuenta bancaria (checking account) y realizar una transferencia electrónica (conocida como ACH), un proceso que la mayoría de los brokers ofrecen de manera gratuita.

Paso 4: Investiga y selecciona tus ETFs

Con los fondos ya en tu cuenta, llega el momento más interesante: elegir tus ETFs. Si estás empezando, una excelente estrategia es comenzar con uno o dos ETFs de índices amplios y de bajo costo. Por ejemplo, un ETF que replique el S&P 500 (con tickers como VOO o IVV) y quizás un ETF de mercados internacionales (como VEA o IXUS) para añadir una capa extra de diversificación geográfica.

Aprovecha las herramientas de investigación que ofrece tu broker para comparar sus costos (expense ratio) y su desempeño histórico.

Paso 5: Realiza tu primera compra

¡Es la hora de la verdad! Para comprar, solo necesitas el «ticker» del ETF (su símbolo único en la bolsa, como «VOO»). Dentro de tu plataforma, ingresa el ticker, especifica la cantidad de participaciones que deseas adquirir y elige el tipo de orden.

Una «orden de mercado» (market order) ejecutará la compra al precio actual del mercado, mientras que una «orden limitada» (limit order) te permite establecer un precio máximo que estás dispuesto a pagar. Para tu primera vez, una orden de mercado es la opción más simple y directa.

Billetes de dólar creciendo como una planta en una maceta, representando el crecimiento patrimonial a largo plazo que se puede lograr al invertir en ETFs, con una pareja feliz al fondo.

Conclusión

En definitiva, el camino para construir tu patrimonio en Estados Unidos no tiene por qué ser intimidante ni exclusivo para expertos. Los ETFs se presentan como una solución brillante y accesible que desmitifica el mundo de las inversiones, especialmente para quienes están comenzando.

A lo largo de este artículo, hemos visto que su mayor poder reside en la combinación de dos factores clave: la diversificación automática y los bajos costos. Esta fórmula no solo protege tu capital al distribuirlo en múltiples activos, sino que también maximiza tu rendimiento a largo plazo al no erosionar tus ganancias con altas comisiones.

Por lo tanto, más que un simple producto financiero, los ETFs son un vehículo para tomar el control de tu futuro financiero de manera inteligente y estratégica. Al seguir los pasos prácticos para abrir una cuenta y realizar tu primera compra, estarás dando un paso firme y concreto hacia tus metas.

Preguntas frecuentes sobre ETFs

¿Cuál es la diferencia principal entre un ETF y un fondo mutuo (mutual fund)?

Las dos diferencias clave son la forma de negociarlos y la eficiencia fiscal. Los ETFs se negocian durante todo el día en la bolsa como una acción, mientras que los fondos mutuos solo se compran o venden al precio de cierre del mercado. Además, por su estructura, los ETFs suelen generar menos eventos imponibles (distribuciones de ganancias de capital) que los fondos mutuos, lo que puede ser una ventaja en cuentas de inversión no sujetas a impuestos diferidos.

¿Necesito mucho dinero para empezar a invertir en ETFs?

Absolutamente no. Puedes empezar con el precio de una sola participación, que en muchos ETFs populares puede ser de $50 a $400. Adicionalmente, muchos brokers en EE. UU. ahora ofrecen «acciones fraccionadas», lo que te permite invertir una cantidad fija de dinero (incluso $5 o $10) y comprar una fracción de una participación de un ETF.

¿Los ETFs pagan dividendos?

Sí. Si las acciones o bonos dentro del ETF pagan dividendos o intereses, el fondo los recolecta. Luego, periódicamente (generalmente de forma trimestral o mensual), el ETF distribuye esos ingresos a sus accionistas en proporción a la cantidad de participaciones que posean. Puedes optar por reinvertir automáticamente esos dividendos para comprar más participaciones y acelerar el crecimiento de tu inversión.

¿Son seguros los ETFs?

Es importante distinguir entre la seguridad del producto y el riesgo de la inversión. El ETF como estructura es muy seguro y está altamente regulado en Estados Unidos. Tu inversión está protegida contra el fraude o la quiebra del gestor del fondo. Sin embargo, el valor de la inversión no está garantizado. Si inviertes en un ETF de acciones y el mercado bursátil cae, el valor de tu ETF también caerá. El riesgo es inherente al mercado, no a la estructura del ETF.

Maria Eduarda


Lingüista con posgrado en UX Writing y actualmente cursando maestría en Traducción y Adaptación de Textos en la Universidad de São Paulo (USP).

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